lunes, 9 de junio de 2008
Relato I
De pronto comencé a recordar ciertos momentos en aquel lugar donde mis ojos tristes y lejanos admiraban la potente luna que solía ser el único farol entre árboles inertes de tierras oscuras y silenciosas. La admirable santa rodeada de velas y los inquietantes ojos brillantes a la lejanía. Algo que solo yo pude observar... sosegada entre tanto silencio.
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