martes, 12 de agosto de 2008

Su silencio. Mi perdición.

Cada vez que ella omitía me dañaba,

era como si usara una mascara día y noche

y cada que se lo intentaba decir...

Tomaba sus cosas y se marchaba.

Jamás respondió.

Nunca era capaz de tomar el riesgo,

de segui junto a mi;

Siempre quería escapar.

Prefería extrañarme

y buscarme en otros brazos

que continuar viéndome a la cara.

Como si al final nos fuésemos a odiar.

Lo malo quizá...

es que las sensaciones eran múltiples

pero el odio nunca llegaba.

Al final su alma le pedía a gritos

regocijarse junto a la mía;

Yo cansado, acabado... casi perpetuo

esperaba paciente su llegada.

Pero cada vez,

mientras volvía,

las extensas esperas me consumían

y transformaban en un ser enfermo, desquiciado...

con un amor lúgubre y enfermizo.

· · ·

Sus abrazos desesperados,

mis manos sobre su cuello…

y ese silencio que me hacia enloquecer.

¡DIMELO, HABLA!

Me exasperaba.

Neuróticamente se lo exigía.

Nunca entendí porque volvía a mí.

Nunca comprendí siquiera

Por que en lugar de mirarme con miedo…

Me miraba con esos ojos profundos y lastimeros…

Acompañados siempre del maldito mutismo.

· · ·

Muchas veces…

aun incluso cuando despierto

y no tengo más

que un monton de metaforicos recuerdos

Me pregunto

¿Cómo llegamos a esto?

Y me siento a esperar

a que nuevamente me venga a visitar.

1 comentarios:

DaNieLa...† dijo...

esto iba dedicado a un seudo amigo pero yah no u_ú