martes, 21 de abril de 2009

Quiebre.

Si tan solo supieran cuánto me hacen falta, cuánto los extraño; sus llamados, sus platicas... hasta sus mentiras. Supongo que tampoco fui una santa, de hecho ni siquiera lo soy; aunque lo intente.

Por más que quiero algun recuerdo lo veo todo tan empañado, tan sucio, que nisquiera lo puedo alcanzar.

Lo odio... y ni siquiera tengo con quien hablarlo.

1 comentarios:

Inger M. dijo...

:(
A estas alturas no debe servir de nada, pero sabes que no estás sola. Yo ando por ahí, flotando :D